Si quieres que tus hijos rentabilicen su memoria y atención y se motiven para poder superar sin problemas la época de los exámenes, es importante prestar atención a las técnicas de estudio que están poniendo en práctica y ver si los resultados son los esperados o si por lo contrario, el esfuerzo y el tiempo dedicados son enormes pero no están dando fruto.
Para preparar bien un examen hay que elaborar un plan de trabajo y cumplirlo. De esta forma podremos fijarnos objetivos en cuanto al temario y horas invertidas en afianzar conocimientos, hacer esquemas y resúmenes y no dejar todos los conocimientos a la memoria sino tratar de entender lo que se estudia.
Si además eres capaz de identificar un lugar en el que te sientas cómodo y puedas evitar las distracciones, todo será más fácil. Busca una buena mesa, bien iluminada, con un buen asiento y trata de concentrarte.
Si sientes estrés, no te preocupes porque es normal. En el fondo es bueno sentirlo ya que es lo que nos hace trabajar y aplicarnos a conciencia para finalmente reforzar la sensación de que vamos bien preparados al examen.
No pienses que vas a suspender si has estudiado. La actitud es fundamental y ha de ser positiva. No pienses que lo vas a hacer mal porque si has estudiado no tienes motivos. Y en el caso de que no te saliera bien, piensa que todos cometemos errores y que habrá otras ocasiones para hacerlo mejor. Pero lo importante es haberlo intentado y haberse esforzado previamente.
La noche es para descansar así que trata de estudiar durante el día y verás que si te alimentas bien tu salud se beneficiará y retendrás mejor la información porque estarás más atento y tu mente más “fresca”.
Existen técnicas de relajación y ponerlas en práctica antes de un examen puede ser muy beneficioso: cuando hayas terminado de estudiar el día antes del examen, date un paseo tranquilamente. Duerme bien esa noche. Cuando llegues al examen, controla tu respiración y no hables demasiado con los compañeros ya que el ambiente estará tenso, todos estarán nerviosos y saldrán preguntas de última hora que pueden hacer que te sientas inseguro aunque te sepas todo al dedillo. Más bien haz oídos sordos, coge tu bolígrafo, respira tranquilamente y espera a que tu profesor te entregue el examen y una vez hayas leído despacio las preguntas, concentrate y ponte manos a la obra.
Recuerda que es bueno que los alumnos asistan a clase ya que los conocimientos se empiezan a fijar a medida que los profesores van explicando el temario y es así cómo se consigue llevar los estudios al día. Si la situación está controlada, todo será más fácil y verás que aprobar las asignaturas no es tan complicado ¡siempre y cuando haya intención y uno se lo haya propuesto!
